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02may26
Suman ocho ajustes de cuenta, siete en Santa Cruz; Oviedo y el comandante Sokol callan ante ola de violencia
Ausencia de Estado. No es una frase más, es una realidad que golpea al país, principalmente al departamento de Santa Cruz, donde la ola de violencia y ejecuciones cometidos de manera casi diaria han dejado en vilo a la población que pide a las autoridades de Gobierno que la región no se convierta en territorio de mafias y carteles.
El mismo presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Romer Saucedo, fue tajante al afirmar que no se puede vivir en un país donde no se brinda seguridad a sus ciudadanos, o aún más, que "el sicariato se apoderó de él y le dobló el brazo al Estado".
Ante estos hechos de inseguridad, el comandante general de la Policía Boliviana, general Mirko Sokol, no se ha pronunciado al respecto. A ello se suma que tampoco ha respondido al constante llamado del Grupo EL DEBER para acceder a una entrevista y pronunciarse.
Otro silencio, ha sido desde el Ministerio de Gobierno, que desde la declaración que dio su titular, Marco Oviedo el 21 de abril, respecto a que existe otra caja fuerte de Sebastián Marset que contenía dinero, joyas y tarjetas de débito, no salió al paso ante esta ola de crímenes registradas.
Eso sí, dicha repartición de Estado convocó a una conferencia de prensa para este sábado 02 de mayo, sin embargo, fue postergada porque Oviedo y el viceministro de Seguridad Ciudadana, Hernán Paredes, se trasladarán a Santa Cruz para emitir una declaración en conjunta.
Recuento
De acuerdo al recuento realizado por EL DEBER, en base a los informes oficiales y la cobertura diaria, solo en una semana se cometieron siete hechos de sicariatos en Santa Cruz, tres de ellos a plena luz del día, y uno en Bermejo en Tarija.
El primero se dio el 11 de abril en la radial 26 y cuarto anillo, cuando José Ángel Castañeta Montaño, alias 'Cara de bebé' fue interceptado por extranjeros que pretendieron secuestrarlo. Ante la resistencia, los sujetos le dispararon a quemarropa y la víctima murió dos días después.
Desde el Comando departamental de Santa Cruz establecieron que la ejecución se dio porque Castañeda robó una tonelada de droga a Sebastián Marset, para luego comercializarla.
El segundo hecho fue la muerte de Douglas Queiroz la noche del sábado 25 de abril en el municipio de San Matías. El brasileño, con antecedentes de narcotráfico, fue interceptado por dos hombres encapuchados cuando él jugaba un campeonato de fútbol y fue baleado quitándole la vida.
Esa misma noche, pero en el municipio de Puerto Quijarro, un brasileño identificado como Elwis Arantes Tobal murió tras ser recibir varios disparos de fuego cuando consumía bebidas alcohólicas. El móvil se dio por disputas entre el PCC y el Comando Vermelho.
El cuarto caso se dio la tarde del domingo 26 de abril, cuando el piloto José Pedro Rojas Velasco, alias Pepo, fue ejecutado en la Nueva Santa Cruz cuando se encontraba en su tery en el parqueo y fue alcanzado por unos desconocidos que al descender de camioneta abrieron fuego contra él.
Según la Policía departamental e informes del Paraguay, Pepo era piloto personal de Marset y hombre de confianza, que tras su captura, disputó el control territorial transportando cocaína hasta Paraguay realizando vuelos bajos.
Un hecho que conmocionó al Órgano Judicial y a la sociedad fue la muerte del magistrado del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure, que la noche del jueves 30 de abril fue abatido con cuatro impactos de bala por dos sicarios que lo abordaron en una motocicleta en el 4to anillo y avenida Costanera.
La muerte del decano produjo que esa misma noche, autoridades de justicia, de la Fiscalía General y la Policía se reúnan de emergencia en el Comando departamental. ubicado en inmediaciones del monumento al Cristo Redentor.
Al día, siguiente, vale decir, la mañana del viernes 01 de mayo, el comandante departamental de la Policía, coronel David Gómez, informó que a raíz de la violenta muerte del decano se decidió proporcionar seguridad a los magistrados del Órgano Judicial, mientras se investiga los móviles del hecho y se dé con la captura de los pistoleros.
Aquella conferencia estuvo marcada porque el mismo fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, portaba chaleco antibala. Anteriormente, el fiscal General del Estado, Róger Mariaca, dijo que se pidió protección policial para los investigadores debido a amenazas que habían recibido de organizaciones criminales.
La noche de la muerte del decano Claure se reportó el robo de una avioneta en el Hangar 116 en el aeropuerto El Trompillo. La aeronave que fue incautada del narcotráfico estaba precintada en el hangar, lugar donde los antisociales violentaron y prepararon para escapar del lugar, zona que es vigilada por la Fuerza Aérea Boliviana (FAB).
No obstante, la mañana del sábado 2 de mayo, la ciudadanía despertó con la noticia de una balacera registrada en las afueras de un boliche en el cuarto anillo y cana Isuto. Un colombiano fue abatido por otros sujetos desconocidos que se desplazaban en una motocicleta. El acompañante del extranjero resultó herido.
En Bermejo, una persona de aproximadamente 30 años también fue ejecutada por antisociales cuando estaba en la puerta de su domicilio. La Fiscalía indaga un ajuste de cuentas.
Repercusión
El experto en seguridad, Jorge Santisteban, dijo en el programa ĦQué Semana! de EL DEBER, que el comandante Sokol no se pronuncia porque "el tema no le conviene", por ello, consideró que lo sucedido en este tiempo es un "narcoterrorismo". El jurista sostuvo que el presidente Rodrigo Paz debe tomar la decisión que las Fuerzas Armadas sean parte de la seguridad.
"La ciudadanía espera del Gobierno es seguridad, protección y defensa para mantener un clima de conservación del orden público. Las autoridades de Gobierno tienen que dar respuesta. Creo que el presidente tiene que ponerse fuerte", dijo Santisteban.
Desde la captura del narcotraficante uruguayo, Sebastián Enrique Marset Cabrera, la madrugada del 13 de marzo en la zona de Las Palmas, la inseguridad ha incrementado en la capital cruceña y el Beni, por la disputa del poder de las actividades ilícitas que mantenía el capo quien convirtió Santa Cruz en un puente aéreo de la droga para enviar a Brasil, Paraguay y Europa.
[Fuente: Por Diego Seas, El Deber, Santa Cruz de la Sierra, 02may26]
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