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25ago12


Siria: la larga mano de los Hermanos Musulmanes


El mayor y más complejo enemigo del régimen sirio quizá no sea a estas alturas ni los sublevados armados que lo desafían en todo el país, ni la persistente amenaza de una intervención militar externa, impulsada en las últimas horas también por Francia, que modifique los balances en el tablero. El muro contra el que parece que acabará estrellándose la dictadura son los costos cada vez más insuperables que anota la factura de una brutal guerra interna que se ha extendido ya casi 18 meses.

Por donde se los mire, los números más significativos de la economía siria muestran niveles de ahogo impresionantes.

La expectativa sólo para este año es una contracción por encima de 8% según un cálculo de The Economist difundido en julio pasado. Eso es porque la crisis bloquea el comercio y caen los ingresos fiscales. Otros análisis incrementan el derrumbe hasta 20%, por la merma en la producción general local y los mayores gastos para proveerse de insumos críticos como combustible. El asediado país árabe está funcionando a 30% de su capacidad , con una oleada de cierres de comercios pequeños y medianos según denunció la Cámara de Comercio de Damasco.

Un informe de la agencia AFP que cita fuentes oficiales sirias, remarca que los precios de los productos básicos aumentaron hasta 32,5% entre mayo de 2011 y el mismo mes de 2012. Ese número llegaba ya a 15,4% para mitad del actual año. Si se ve la evolución de la moneda, ahí aparece otro abismo: la paridad cayó 50% contra el dólar durante todo lo que lleva el conflicto.

Este cuadro tiene aspectos aún más rotundos. La deuda del país saltó de 22% al 50% del PBI en apenas un año y medio y los ingresos gubernamentales se han desplomado 40% mientras que los gastos aumentaron 20% en los últimos 20 meses. Ese panorama es una bomba social que se retroalimenta , porque la crisis económica que dispara el conflicto acaba por radicalizar las posiciones entre los sectores más castigados.

Jihad Yazigi, el director del servicio de noticias especializado The Syrian Report , comentó a esa agencia de noticias francesa que la economía "se esta degradando lenta pero con seguridad por la pérdida gradual de control por parte del gobierno ... Los combates en Damasco o Aleppo, los dos centros de producción más importantes del país, agregan una mayor presión inflacionaria". Como el país esta obligado a un gasto extraordinario y no logra compensarlo con ingresos que han desaparecido, esta comiéndose las reservas que rondaban los 20 mil millones de dólares a fines de 2010. En estos días el canciller francés Laurent Fabius estimó que la guerra le esta costando al gobierno cerca de mil millones de euros al mes , unos US$ 1.200 millones.

Sólo multiplique la cifra por 17 y vera la cercanía del precipicio. Parte del quebranto es porque Siria tiene enorme necesidad de combustibles para su maquinaria de guerra pero ha perdido fuentes de aprovisionamiento como Irán, acorralado por el bloqueo con el que Europa y EE.UU. someten a la teocracia persa debido al conflicto por sus investigaciones nucleares. Este panorama obliga a Damasco a una mayor dependencia de Rusia y China , pero eso también tiene límites. Recientemente una investigación de la agencia británica Reuters determinó que el gobierno sirio negocia con firmas en Londres, Singapur y Medio Oriente para vender parte de su producción de crudo a cambio de combustible. Pero ese comercio implica enormes sobrecostos de hasta 50% por la triangulación y el pago al contado debido a la ausencia completa de crédito.

Estos números son relevantes porque el conflicto en Siria no escapa a la regla de que conviene siempre observar cómo se comporta el sistema de acumulación para sospechar la posible evolución política.

En la medida que esa estructura se degrada, acaba por descomponerse el régimen que la contiene y el final se torna inevitable. Eso ha sido determinante en la mutación que sufrió la mayoría de los países del norte de África donde se reprodujo el fenómeno de la Primavera Árabe.

El caso de Egipto ha sido probablemente el más elocuente.

El crack económico interno por la rebelión acabó convirtiendo en un costo inviable para el establishment local y sus socios internacionales sostener en el poder a la dictadura de Hosni Mubarak. Cuando la situación se agudizó por las huelgas que acompañaron la crisis, se sacrificó a la dictadura para intentar construir una transición controlada que preservara los beneficios adquiridos por esos sectores.

Lo de Egipto, conviene recordar, fue un proceso que duró apenas 20 días. En Libia la crisis se extendió por alrededor de un semestre entre el inicio de la rebelión en febrero del año pasado hasta la caída de Trípoli en agosto. Pero durante ese lapso los poderes de la burguesía local ligados al petróleo, la banca y la telefonía móvil, se desplazaron hacia el bando rebelde donde intuían que estaba el futuro y su sobrevivencia.

Con Bashar al Assad se esta dando la misma dinámica, agigantada por la extensión de la crisis.

Es verdad que hay otras dimensiones sociales y culturales que deben ser consideradas. Pero aún al margen del debate que implica la característica islámica shiíta y alauita del régimen contra una mayoría de sunnitas que estaría en parte de la base de la rebelión donde existe un amplio tronco republicano, hay una cuestión concreta que es más bien superestructural y desborda esas pasiones. Puede estimarse, en ese sentido, que el crecimiento que está mostrando la guerra en estas últimas semanas es consecuencia de un cambio en la cima del poder activado por sectores que abandonan al régimen.

Un alto funcionario de los Hermanos Musulmanes, un movimiento político islámico oportunista cuya influencia se extiende por estos países y que ha estado tanto con la dictadura como con los rebeldes en países como Egipto donde ahora gobiernan, le dijo sin mayores vueltas a este cronista que urge una intervención extranjera en Siria.

El hombre justificó el controvertido argumento en los costos humanos de esta tragedia. Pero no es difícil intuir de lo que en verdad estaba hablando: quien controle la transición puede controlarlo todo.

[Fuente: Por Marcelo Cantelmi, Beirut, Clarín, Bs As, 25ago12]

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