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01ago21


EEUU, inquieto con Rabat: paraliza la venta de sus drones de última generación a Marruecos


El dron MQ-9B Skyguardian es una de las joyas de la corona de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Esta aeronave no tripulada, actualizada con 'hardware' y 'software' de última generación, diseñada para sobrevivir a toda suerte de impactos en las condiciones climatológicas más adversas, constituye algo así como el dron perfecto. Porta y lanza la munición más letal, como las bombas de precisión JDAM, cuyo sistema GPS les confiere máxima efectividad.

Washington planeaba vender cuatro de estos drones y munición JDAM a Marruecos, tradicional aliado estadounidense en la zona, pero los recientes escándalos internacionales protagonizados por Rabat, más su creciente violación de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental, hacen que la Administración Biden se esté replanteando la venta, que de momento ha quedado bloqueada en comisiones claves del Congreso y el Senado. El 'establishment' de Washington, tanto demócrata como republicano, está cada vez más inquieto con su aliado en Rabat.

Una obviedad: Biden no es Trump. Desde su toma de posesión, el nuevo presidente ha recalcado que su país regresa a los principios del Derecho Internacional y al apoyo de los Derechos Humanos. Aunque los saharauis nunca han constituido una prioridad en la agenda norteamericana, que valora la estabilidad pro occidental que facilita la monarquía alauita en la entrada del Mediterráneo, tampoco pasan desapercibidos: generan remota simpatía.

A finales de 2020, Donald Trump selló, a cambio de una normalización de los vínculos entre Marruecos e Israel y en uno de sus gestos de la diplomacia del Twitter, la plena soberanía del reino alauí sobre el Sáhara Occidental.

El reconocimiento en tiempo de descuento ha generado en Rabat un sentimiento de impunidad, que ha derivado en un aumento de las violaciones de los Derechos Humanos en el territorio saharaui controlado por Marruecos. "Las torturas, violaciones, palizas y desapariciones nunca han cesado, pero ahora se ha intensificado desde que Marruecos rompió en noviembre de 2020 un alto el fuego que duraba desde 1991. No existe libertad de prensa ni libertad de movimientos en el Sáhara Occidental, pero estas violaciones de los Derechos Humanos terminan por conocerse en Washington", sostiene Suzanne Scholte, presidenta del Defense Forum Foundation, organización con sede en Washington enfocada a la protección de Derechos Humanos en lugares como Corea del Norte y el propio Sáhara Occidental.

Este nuevo escenario dejado por Trump empieza a ser un quebradero de cabeza para la Administración Biden, que busca salir del entuerto. También fue entonces, en la cuenta atrás de la era Trump, cuando Washington decidió vender a Marruecos los drones MQ-9B Skyguardian y las bombas JDAM, tecnología militar de uso reservado casi únicamente a la OTAN o aliados muy cercanos como Australia.

Bloqueo en comités claves

En este contexto entra en escena Patrick Leahy, de adscripción demócrata y representante por Vermont desde 1975. El político es padre de la 'Leahy Law'; una legislación que, en esencia, prohíbe al Departamento de Estado y al Departamento de Defensa estadounidense brindar asistencia militar a ejércitos extranjeros que violan los Derechos Humanos. La Leahy Law genera pleno consenso entre demócratas y republicanos y desde su aprobación en 1997 ha bloqueado asistencia militar a países como Bangladés, Nigeria, Indonesia o Guatemala.

El senador Leahy preside hoy día el Comité de Asignaciones, que influye en la posible transferencia y venta de equipos militares. Su postura inicial, que podría calificarse de pro saharaui, comienza a verse reforzada por los últimos acontecimientos. En el momento que redactamos este artículo, varios líderes de comités claves en el Congreso y el Senado están utilizando su autoridad para bloquear la venta; de ahí que hayan pedido más información al Ejecutivo de Biden sobre los drones.

Lo cierto es que los MQ-9B Skyguardian y las bombas JDAM superan con mucho, por eficaz letalidad, al armamento convencional que EEUU suele vender a Rabat. Su alto potencial destructivo exige el nivel de responsabilidad que los estadounidenses demandan a sus aliados OTAN. Marruecos no forma parte de la Alianza Atlántica y, además, la reavivación del conflicto militar con el Frente Polisario Saharaui (en 'estado de guerra' desde la violación del alto el fuego en noviembre de 2020), generan dudas sobre el uso real que Marruecos podría realizar de este armamento para favorecer sus objetivos militares.

Drones turcos: bonitos, baratos, sin complicaciones

La venta ha entrado en tiempo muerto. Quizás por eso la última compra de drones por parte de Rabat —una docena de Bayraktar TB2 por valor de 70 millones de dólares, que llegarán a Rabat dentro de dos meses— ha sido realizada con Turquía. Ankara domina esta tecnología militar y, además, ofrece dos ventajas a Marruecos: sus drones son más baratos que los estadounidenses, y sus procedimientos de ventas militares son menos restrictivos que los de EEUU o Israel.

Pero la compra marroquí de drones a Turquía podría colmar la paciencia de EEUU. La legislación norteamericana no solo controla sus exportaciones con material de Defensa, sino que también supervisa el posible doble uso que sus potenciales compradores realicen de tecnología militar, con independencia de que EEUU se la haya vendido o no.

Así las cosas, el debate en Washington sobre la cuestión de Marruecos va en aumento. La Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos-Militares tiene que supervisar si, de acuerdo con sus estándares ético-jurídicos, los drones y las bombas pueden venderse al reino alauita. Probablemente, no habrá una resolución hasta 2022. El debate de fondo que ahora circula por los pasillos del Capitolio podría resumirse en la siguiente dicotomía: ¿Merece la pena venderles el armamento? El ‘sí’ vendría por su utilidad en la lucha antiterrorista, el ‘no’ porque estos drones y bombas podrían emplearse contra civiles saharauis.

La inquietud sobre Marruecos está generando cierto consenso bipartisano entre republicanos y demócratas. The Global Liberty Alliance (GLA), una ONG con sede en Alexandria (Virginia), a 10 kilómetros del Capitolio, enfocada en la defensa de los derechos fundamentales a nivel internacional, tiene mucho que ver en este incipiente acuerdo entre progresistas y conservadores. GLA está promocionando una coalición internacional de fundaciones y personalidades de la sociedad civil para exigir transparencia tanto en la venta de drones al reino alauí como para conocer qué ha firmado realmente EEUU en los Acuerdos de Abraham, que auspiciaron la normalización de relaciones entre Israel con otros estados árabes como Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán.

Un reciente manifiesto publicado en la web de esta fundación insta al presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Menéndez (demócrata de Nueva Jersey), y al presidente de la Comisión de Servicios Armados, Jack Reed (demócrata de Rhode Island), a bloquear la venta de este armamento a Marruecos. Entre los firmantes del manifiesto se encuentra el congresista y presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Gregory Meeks (demócrata de Illinois), y su homólogo Michael McCaul (republicano de Texas) y otros líderes de los dos principales partidos de EEUU.

La crisis diplomático-migratoria generada por Rabat en Ceuta, que ha tenido una amplia repercusión internacional, ha contribuido, a juicio de Jason Poblete, abogado experto en cuestiones de seguridad nacional y presidente del GLA, a deteriorar la imagen de Marruecos entre el 'establishment' de Washington. Ello, a su vez, se suma a las recientes revelaciones sobre el uso, por parte de los servicios de inteligencia marroquíes, del 'software' Pegasus para presuntamente espiar a personalidades internacionales, aliados incluidos. “Ceuta, Pegasus y los Derechos Humanos de los saharauis están impactando fuerte en la confianza de Washington. Tendrá consecuencias, porque un supuesto aliado de los EEUU no se comporta así”, señala el presidente del GLA.

Poblete considera que hay un amplio rango de motivaciones, incluidas de corte geopolítico (“vender un armamento tan sofisticado a Marruecos podría iniciar una carrera armamentística con Argelia”), que desaprueban la venta a Rabat. El tiempo dirá qué postura gana la partida en esta parte del gran tablero mundial.

[Fuente: Por José Barros, El Confidencial, Madrid, 01ago21]

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